Relacion entre pensamiento y lenguaje

Relacion entre pensamiento y lenguaje

Lenguaje y pensamiento piaget y vygotsky

La relación entre el lenguaje y el pensamiento revelará que el lenguaje influye en el pensamiento o que el pensamiento influye en el lenguaje. El lenguaje que hablamos afecta a la personalidad y da forma al cerebro. La capacidad de comunicarnos a través de un lenguaje hablado y escrito, es el lenguaje más humano. el lenguaje es capaz de «dar forma» a nuestro cerebro, a nuestras creencias y a nuestras actitudes cambiando la forma de pensar y de actuar.

El pensamiento es indispensable en el lenguaje, ya que sin pensamiento por parte del hablante y del oyente es imposible formular sonidos o combinaciones de sonidos que el uno pretende que transmitan determinados significados y que el otro reconoce como portadores de esas connotaciones. Hay otra dicotomía en el propio individuo; como muestra la conversación más sencilla, toda persona es a veces hablante y a veces oyente, de modo que el lenguaje combina aspectos motores y sensoriales, siendo, desde este punto de vista, esencialmente una correspondencia de los sistemas motor y sensorial del cerebro.

El lenguaje está, por lo tanto, inseparablemente conectado con la psicología, así como con la anatomía; pero entre los innumerables problemas de la psicología debatidos acaloradamente por sus diversas escuelas, el lingüista debe limitarse a una sola cuestión: ¿Cuál es la relación entre el lenguaje y el pensamiento? Incluso aquí, en el estado actual de los conocimientos, parece dudoso que se pueda llegar a algo más que a conclusiones provisionales; y parece que el lingüista será prudente al dar por sentado el pensamiento, así como el lenguaje. Por el momento, apenas puede esperar encontrar el origen de uno o del otro.

Cuál es la relación entre el pensamiento y el lenguaje gcu

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El estudio de cómo el lenguaje influye en el pensamiento tiene una larga historia en diversos campos. Se han formado dos cuerpos de pensamiento en torno a este debate. Un cuerpo de pensamiento proviene de la lingüística y se conoce como la hipótesis Sapir-Whorf. Hay una versión fuerte y otra débil de la hipótesis que defienden una mayor o menor influencia del lenguaje en el pensamiento. La versión fuerte, el determinismo lingüístico, sostiene que sin lenguaje no hay ni puede haber pensamiento, mientras que la versión débil, la relatividad lingüística, apoya la idea de que hay algunas influencias del lenguaje en el pensamiento[1] Y en el lado opuesto, están las teorías del «lenguaje del pensamiento» (LOTH) que creen que el lenguaje público es inesencial para el pensamiento privado (aunque sigue existiendo la posibilidad de que el pensamiento privado, cuando se le infunde un lenguaje inesencial, diverja en la predilección, el énfasis, el tono o el recuerdo posterior). Las teorías de LOTH abordan el debate de si el pensamiento es posible sin el lenguaje, que está relacionado con la cuestión de si el lenguaje evolucionó para el pensamiento. Estas ideas son difíciles de estudiar porque resulta un reto analizar los efectos de la cultura frente al pensamiento frente al lenguaje en todos los ámbitos académicos.

Relación entre el lenguaje y el pensamiento pdf

Al mismo tiempo, la tesis de que el lenguaje influye en el pensamiento, de una o más formas posibles, especialmente cuando se combina con la tesis de la relatividad lingüística, sigue siendo muy controvertida, y de vez en cuando provoca amplias críticas, describiendo la empresa como fatalmente defectuosa (Pinker, 1994; McWhorter, 2014). Por otra parte, algunos defensores de la tesis también han sido relativamente parciales (Durst-Andersen, 2011). Tal vez sea como afirma Ellis (1993, p. 55): «[L]a hipótesis de Whorf parece sacar lo peor de quienes la discuten».

En este artículo, queremos dar unos pasos atrás, y considerar las siguientes objeciones que se han hecho al proyecto. En primer lugar, algunos han propuesto que la cuestión de la influencia del lenguaje sobre el pensamiento es conceptualmente insostenible: puesto que ambos no pueden ni siquiera distinguirse, el pensamiento no puede existir independientemente del lenguaje. Una segunda objeción es que es imposible desligar el lenguaje de la cultura en general, y de la interacción social en particular, por lo que es imposible atribuir las diferencias en los patrones de pensamiento de los miembros de diferentes comunidades culturales a las estructuras del lenguaje. Una tercera crítica afirma que la tesis fuerte de la influencia lingüística es metodológicamente circular, o bien falsa, mientras que la tesis débil es trivial. Una cuarta cuestión no es tanto una objeción como algo que se ha presentado a modo de solución práctica del dilema: dado que el lenguaje puede influir potencialmente en el pensamiento desde «nada» hasta «completamente», las propuestas teóricas pueden ordenarse en una clina de «débil» a «fuerte», y la única cuestión es determinar el lugar de la influencia lingüística en la clina, presumiblemente hacia el extremo débil.

Lenguaje y pensamiento vygotsky

Al mismo tiempo, la tesis de que el lenguaje influye en el pensamiento, de una o más maneras posibles, especialmente cuando se combina con la tesis de la relatividad lingüística, sigue siendo muy controvertida, y de vez en cuando provoca amplias críticas, describiendo la empresa como fatalmente defectuosa (Pinker, 1994; McWhorter, 2014). Por otra parte, algunos defensores de la tesis también han sido relativamente parciales (Durst-Andersen, 2011). Tal vez sea como afirma Ellis (1993, p. 55): «[L]a hipótesis de Whorf parece sacar lo peor de quienes la discuten».

En este artículo, queremos dar unos pasos atrás, y considerar las siguientes objeciones que se han hecho al proyecto. En primer lugar, algunos han propuesto que la cuestión de la influencia del lenguaje sobre el pensamiento es conceptualmente insostenible: puesto que ambos no pueden ni siquiera distinguirse, el pensamiento no puede existir independientemente del lenguaje. Una segunda objeción es que es imposible desligar el lenguaje de la cultura en general, y de la interacción social en particular, por lo que es imposible atribuir las diferencias en los patrones de pensamiento de los miembros de diferentes comunidades culturales a las estructuras del lenguaje. Una tercera crítica afirma que la tesis fuerte de la influencia lingüística es metodológicamente circular, o bien falsa, mientras que la tesis débil es trivial. Una cuarta cuestión no es tanto una objeción como algo que se ha presentado a modo de solución práctica del dilema: dado que el lenguaje puede influir potencialmente en el pensamiento desde «nada» hasta «completamente», las propuestas teóricas pueden ordenarse en una clina de «débil» a «fuerte», y la única cuestión es determinar el lugar de la influencia lingüística en la clina, presumiblemente hacia el extremo débil.