Partes del oido para completar

Partes del oido para completar

Partes del oído externo

El oído es el órgano que permite la audición y, en los mamíferos, el equilibrio. En los mamíferos, el oído se suele describir en tres partes: el oído externo, el oído medio y el oído interno. El oído externo está formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo. Dado que el oído externo es la única parte visible de la oreja en la mayoría de los animales, la palabra «oreja» suele referirse sólo a la parte externa[1] El oído medio incluye la cavidad timpánica y los tres huesecillos. El oído interno se encuentra en el laberinto óseo y contiene estructuras que son clave para varios sentidos: los canales semicirculares, que permiten el equilibrio y el seguimiento de los ojos cuando se mueven; el utrículo y el sáculo, que permiten el equilibrio cuando están parados; y la cóclea, que permite la audición. Los oídos de los vertebrados están situados de forma algo simétrica a ambos lados de la cabeza, lo que facilita la localización del sonido.

El oído puede verse afectado por enfermedades, incluyendo infecciones y daños traumáticos. Las enfermedades del oído pueden provocar pérdida de audición, acúfenos y trastornos del equilibrio, como el vértigo, aunque muchas de estas afecciones también pueden verse afectadas por daños en el cerebro o en las vías neuronales que parten del oído.

Partes del oído y sus funciones

La audición comienza en el oído externo. Cuando se emite un sonido fuera del oído externo, las ondas sonoras, o vibraciones, viajan por el conducto auditivo externo y golpean el tímpano (membrana timpánica). El tímpano vibra. A continuación, las vibraciones se transmiten a tres huesecillos del oído medio llamados huesecillos. Los huesecillos amplifican el sonido. Envían las ondas sonoras al oído interno y al órgano auditivo lleno de líquido (cóclea).

Una vez que las ondas sonoras llegan al oído interno, se convierten en impulsos eléctricos. El nervio auditivo envía estos impulsos al cerebro. El cerebro traduce estos impulsos eléctricos en forma de sonido.

Partes del oído y sus funciones para el grado 3

Hay tres partes del oído que trabajan juntas para pasar el ruido de fuentes externas a través del oído hasta el cerebro para procesar la información. Las tres secciones se conocen como: el oído interno, el oído medio y el oído externo. El oído interno está formado por la cóclea, el nervio auditivo y el cerebro. El oído medio está formado por los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo). El oído externo incluye el pabellón auricular, el conducto auditivo y el tímpano.

El oído externo es el primer puerto de escala, comenzando por el pabellón auricular, que recoge las ondas sonoras y las dirige hacia el canal auditivo. El canal auditivo es un estrecho conducto que lleva al tímpano. El sonido viaja en ondas a través de un estrecho conducto llamado canal auditivo hasta el tímpano.

El oído externo (pabellón auricular) «atrapa» las ondas sonoras y las dirige a través del canal auditivo hacia el oído medio protegido. Estas ondas sonoras entrantes hacen vibrar el tímpano. Aquí comienza el proceso de comprensión de estas ondas sonoras.

Los huesecillos son una pequeña cadena de tres huesos: el martillo, el yunque y el estribo, que se mueven en el oído medio de forma vibratoria al reaccionar al movimiento del tímpano. A través de estas vibraciones (imagina que la piel de un tambor musical vibra al golpearlo), los huesecillos, una diminuta cadena de huesos (martillo, yunque y estribo) se mueven en el oído medio.

Partes del oído interno

El oído externo está formado por el pabellón de la oreja -también llamado pabellón auricular- y el conducto auditivo. El pabellón auricular es la parte de la oreja que se ve en el lado de la cabeza. Está formado por un duro cartílago cubierto de piel. Su función principal es recoger los sonidos y canalizarlos hacia el conducto auditivo, que es la vía que conduce al oído medio. Las glándulas de la piel que recubren el conducto auditivo producen cera, que protege el conducto limpiando la suciedad y ayudando a prevenir las infecciones.

El oído medio es una cavidad llena de aire que convierte las ondas sonoras en vibraciones y las transmite al oído interno. El oído medio está separado del oído externo por el tímpano, o membrana timpánica, una fina pieza de tejido que se extiende a lo largo del canal auditivo. Los sonidos golpean el tímpano, haciendo que se mueva.

Para oír correctamente, la presión en ambos lados del tímpano debe ser igual. Cuando subes o bajas de altura, la presión del aire cambia y puedes sentir una sensación de chasquido mientras tus oídos se ajustan. Se adaptan gracias a la estrecha trompa de Eustaquio que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y actúa como una especie de válvula de presión, de modo que la presión se mantiene equilibrada a ambos lados del tímpano.