El hombre en busca de sentido reflexion

El hombre en busca de sentido reflexion

La vida nunca se hace insoportable por las circunstancias, sino sólo por la falta de sentido y propósito

Casi un día sí y otro también, me siento mal por mi ignorancia de libros verdaderamente brillantes, y alternativamente me siento abrumado y casi desolado al pensar que no podré leer ni la mitad de todos los maravillosos libros disponibles en mi vida. No sé cómo he podido pasar todos estos años sin encontrarme con El hombre en busca de sentido.

Victor Frankl fue un psiquiatra que propuso la teoría de la Logoterapia, basada en la filosofía existencial fundamental de que la lucha del hombre por la supervivencia, incluso en las circunstancias más sombrías y trágicas, se debe a su capacidad de atribuir un sentido y un propósito a su vida. Esto puede parecer muy simplista y casi intuitivo (o contraintuitivo), pero la profundidad de esta teoría sale a la luz cuando Frankl la evalúa durante sus tres años en los campos de concentración nazis. Es un libro extremadamente inspirador, práctico y realista, que ocupa un lugar muy especial en mi estantería.

Uno podría pensar que las repetidas menciones, memorias e historias en torno a la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración/muerte acabarían por insensibilizarlo a uno ante los horrores y el grado de deshumanización. Pero no importa cuántas versiones oigas, veas representadas o leas, los horrores se intensifican y te persiguen aún más. No puedo imaginar cómo hubo seres humanos que sobrevivieron a tanto daño en el cuerpo, la mente y el espíritu. Yo soy uno de los que ni siquiera sobreviviría si se me pidiera que lo imaginara todo durante un día. Los relatos de Frankl en los campos de concentración me llegaron tan profundamente, que casi me dieron un vuelco en el corazón, por su enfoque a la hora de narrar sus experiencias, el tono que adopta y el ángulo analítico que utiliza hábilmente para diseccionar la psicología de los prisioneros (y de los guardias): las etapas de sus estados mentales, las razones de los mismos y las formas en que él y algunos otros consiguen sobreponerse a todo ello.

La vida tiene sentido en cualquier circunstancia ensayo

Por supuesto, he citado y pensado muchas veces en Viktor Frankl y su vida.    Su vida en los campos de concentración, sus reflexiones sobre lo que eso significó para él.    Su creencia, tan bien expresada, de que lo más importante no son las circunstancias de uno, sino su reacción ante ellas.    Su libro, del que se han hecho innumerables ediciones y del que se han vendido más de 123 millones de ejemplares, no lo había leído nunca.    Es corto y muy profundo.    Se basa en la creencia de que la vida no es principalmente una búsqueda de placer o una búsqueda de poder, sino que es una búsqueda de sentido.    Y Frankl considera que esa búsqueda de sentido se deriva de tres fuentes: una actividad o acto con el que uno se compromete; una experiencia, en particular una experiencia de amor, pero también la experiencia de la naturaleza; y el sentido que fluye de la dignidad con la que uno aborda el sufrimiento.

La idea más duradera de Frankl es que las fuerzas que escapan a nuestro control pueden arrebatarnos todo lo que poseemos, excepto una cosa: nuestra libertad para elegir cómo responder a una situación.    No podemos controlar lo que nos ocurre en la vida, pero siempre podemos controlar lo que sentimos y hacemos al respecto.    Nunca nos quedamos sin nada mientras conservemos la libertad de elegir cómo vamos a responder.    Aquí hay muchas perspectivas estimulantes:

Breve reflexión sobre el sentido de la vida

Esta serie de blogs sobre Reflexiones pretende animar a los cristianos a leer con más ahínco, proporcionando una guía para principiantes de los clásicos cristianos en teología, filosofía y apologética. Mi esperanza es que estas introducciones a importantes textos cristianos motiven a los creyentes de hoy a, como dijo San Agustín, «tomar y leer» (latín: Tolle lege) estos libros clásicos.

El libro de esta semana, El hombre en busca de sentido, del psiquiatra y superviviente del Holocausto Viktor Frankl, no es un clásico cristiano, sino uno contemporáneo sobre la búsqueda de sentido en el sufrimiento severo. Escrito justo después de que terminara la Segunda Guerra Mundial, el bestseller de Frankl ha sido traducido a 24 idiomas y ha vendido más de 12 millones de ejemplares en todo el mundo. La Biblioteca del Congreso y el Club del Libro del Mes reconocieron a El hombre en busca de sentido como uno de «los diez libros más influyentes de Estados Unidos».1

Viktor Emil Frankl (1905-1997) fue un neurólogo y psiquiatra austriaco-judío y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Tras sobrevivir al Holocausto, Frankl fundó la logoterapia, considerada la «tercera escuela vienesa de psicoterapia» tras las de Sigmund Freud (psicoanálisis) y Alfred Adler (psicología individual). Autor prolífico, Frankl enseñó y dio conferencias en todo el mundo y recibió 29 doctorados honoríficos.

Reflexión sobre el sentido de la vida

Todo, desde el amor como fundamento del ser, la tragedia como superación del telos y el propósito encontrado en los objetivos más que en los sentimientos, se encuentra en este pequeño tomo, una incisiva exposición de la condición humana. Del horror de los campos de concentración surge el heroísmo de la voluntad humana, la capacidad de elegir el sentido como epítome de lo que constituye la verdadera vida, incluso ante la tragedia y la muerte. Que todos vivamos sabiendo bien de lo que somos capaces y lo que está en juego.

La vida no es principalmente una búsqueda de placer, como creía Freud, o una búsqueda de poder, como enseñaba Alfred Adler, sino una búsqueda de sentido. La mayor tarea de cualquier persona es encontrar el sentido de su vida. Frankl veía tres posibles fuentes de sentido: en el trabajo (hacer algo significativo), en el amor (cuidar de otra persona) y en el valor durante los momentos difíciles. (x)

Las fuerzas que escapan a tu control pueden arrebatarte todo lo que posees excepto una cosa, tu libertad para elegir cómo vas a responder a la situación. No puedes controlar lo que te ocurre en la vida, pero siempre puedes controlar lo que sentirás y harás respecto a lo que te ocurre. (x)