Torrijas de vino de la abuela

Torrijas de vino de la abuela

Torrijas andorranas

Las torrijas son una receta típica de la Semana Santa española. Los tipos más populares son las «Torrijas de leche» y las «Torrijas de vino». Las Torrijas de leche son mis favoritas. Se trata de panes mojados en leche con un toque de canela, ralladura de limón y azúcar, y sumergidos en huevos batidos, fritos, y finalmente coronados con azúcar granulado y canela. Así de sencillo. Esa es mi manera, pero en todos los hogares y provincias de España se pueden encontrar diferentes versiones: con vino tinto, con miel, con un toque de vainilla… Se pueden disfrutar calientes o fríos, y se sirven como postre o para el brunch. Es típico servirlas a tus invitados en Semana Santa.

Es un postre muy antiguo y tradicional con origen en el Imperio Romano, aunque como sabemos hoy en día las torrijas tienen su origen en el siglo XV, donde se popularizó como remedio para favorecer la recuperación de las mujeres de parto. Tiempo después, los ingredientes de las torrijas se convierten en perfectos en el menú de cuaresma, por eso comer torrijas durante la Semana Santa es una tradición aunque seas creyente o no. Y es fácil encontrarlas en cualquier pastelería o como postre en la carta de los restaurantes durante esa festividad.

Torrijas vs tostadas francesas

La Semana Santa se celebra cada año en un día diferente, pero siempre sé que está a la vuelta de la esquina cuando las estanterías de la pastelería de mi barrio se llenan de bandejas relucientes de torrijas, con su inconfundible olor a cáscara de limón, canela y masa de huevo flotando en la acera como un canto de sirena olfativo. Llámelo respuesta pavloviana: En cuanto oigo la frase «la primavera está en el aire», huelo automáticamente las torrijas. Y cuando muerdo mi primera torrija de la temporada -su azúcar de canela pegada a los labios, su fresca crema pastelera deslizándose por mi garganta- la primavera por fin ha brotado en mi psique.

Las torrijas son la versión española de las tostadas francesas, pero para mí son mucho más lujosas que las de los restaurantes. Para hacerlas, hay que remojar las rebanadas de baguette de un día en leche impregnada de aromas mediterráneos -canela en rama, clavo, miel, ralladura de cítricos, etc.-, luego sumergirlas en huevo batido y freírlas en abundante aceite de oliva. Cuando se desploman y silban, se sabe que su miga se ha convertido en crema pastelera, y están listos para ser enrollados en azúcar de canela y puestos en un plato. Y ya está, el plato es tan sencillo que es uno de los pocos postres navideños que los españoles siguen preparando en casa (a diferencia, por ejemplo, del turrón de Navidad y el roscón de reyes, que suelen comprarse en la tienda).

Receta de torrijas

Las torrijas son panes festivos que se comen tradicionalmente en Semana Santa en España. Se trata de un delicioso budín de pan de leche frito en huevo con azúcar y canela, que es el alimento básico de la Semana Santa. Son una muestra de que el pan siempre ha estado presente como parte de nuestro legado agrícola y de nuestra historia.

He reflexionado sobre cuántas expresiones lingüísticas están relacionadas con el pan (ganador de pan, ser pan y mantequilla, compañero (aquel que comparte ‘pan’ el pan). Así que, como lingüista que soy, me doy cuenta de que el pan es, literalmente, nuestro pan de cada día.

El encierro ha abierto historias como las recetas, y creo que ha sido una bonita forma de compartir historias intergeneracionales, ahora que van tantos mayores. Los trucos del pan y las recetas de las torrijas han conectado a la gente, así que creo que ha sido un proyecto precioso y una experiencia de aprendizaje para compartir. En nuestra escuela local, la Escuela Oficial de Idiomas de Navalmoral de la Mata, los alumnos y profesores se han volcado en el «reto de las torrijas». Se ha horneado bien, compartiendo muchas versiones de torrijas.

Torrijas españolas

A los españoles se les ocurre utilizar el vino para mojar sus torrijas. Las torrijas son una delicia tradicional de Cuaresma y Semana Santa, hechas con pan empapado, fritas y servidas con azúcar de canela o miel. Seguro que querrá probar esta versión de las torrijas.

Otros dicen que, como las torrijas utilizaban ingredientes comunes y corrientes, se consideraban un alimento nutritivo para tiempos difíciles, lo que las convertía en un alimento básico durante el ayuno de Cuaresma, cuando la gente renunciaba a alimentos más ricos y caros. (Lo cual es curioso para nosotros en los Estados Unidos, porque rara vez pensamos en los alimentos fritos como nutritivos. Más bien, pensamos en ellos como indulgentes).

El cuerpo de Cristo se considera el «pan de vida». Y, Él nos dio vino como símbolo de la sangre que derramó por nosotros en la cruz. Por lo tanto, el uso del pan y el vino en las torrijas, hace que estas tostadas francesas con vino sean un maravilloso símbolo de la muerte de Cristo que recordamos durante la Cuaresma y la Semana Santa.

Para servirlas, las torrijas se espolvorean con azúcar de canela o se rocían con miel. En algunas recetas incluso se vierte el líquido de remojo del pan restante sobre las torrijas fritas, lo que hace que el plato final tenga una consistencia de budín de pan cremoso.