Bacalao a la vizcaina thermomix

Bacalao a la vizcaina thermomix

como confitar o cocinar bacalao a baja temperatura

Esta receta de bacalao en salsa vizcaína es originaria de Vizcaya, la región vizcaína del País Vasco. El sabor característico de la salsa vizcaína y su cálido color rojo anaranjado se deben a los pimientos secos ahumados.

La salsa no es muy diferente de la salsa romesco, salvo que a menudo no contiene tomate. La inclusión o no de tomate en la salsa vizcaína se ha convertido en un tema de intenso debate entre los cocineros, pero en esta receta hemos optado por dejarlo fuera para que el pimiento seco brille por sí solo.

Los demás ingredientes de la receta de bacalao en salsa de vizcaína son todos ingredientes baratos de la despensa, lo que hace que esta salsa sea tan versátil. La mayoría de la gente asocia la salsa vizcaína con el bacalao, pero también se utiliza en recetas para acompañar otros pescados, carne de cerdo, como en el plato «manos de cerdo con salsa vizcaína», caracoles y verduras. Sirva el plato caliente como un pequeño pintxo presentado en pequeñas cucharas de porcelana: un sabor del País Vasco en un solo bocado. También se puede utilizar la salsa sobre filetes de bacalao enteros.

bacalao confitado con salsa de ajo negro

Freír ligeramente los dientes de ajo, la cebolla, la pulpa del pimiento choricero y el tomate. Luego, triturar y guardar el resultado. En una paellera, verter el Fumet con el arroz y el preparado anterior. Cuando esté hirviendo añadir el carabinero…

Picar el pato y salpimentar. Saltear en una olla o cazuela con aceite de oliva y mantequilla. Cuando esté dorado añadir la cebolla y los ajos picados. Una vez pochadas las verduras, verter el vino tinto, el resto de las especias y la salsa. Cocinar hasta que…

Ponemos un poco de aceite en la sartén, a fuego fuerte y sofreímos la cebolla ya picada lo más pequeña posible, cuando esté pochada, añadimos las setas limpias de chopo y cortadas pequeñitas y cuando tengamos el punto de cocción deseado, añadimos el foie para que se funda en el t…

Limpiar bien y cortar las sardinas en dos filetes quitándoles las espinas y las escamas. Dorar los filetes con la piel hacia abajo. Para preparar el concassé, escalfar primero los tomates quitándoles la piel y las semillas, picarlos y saltearlos con l…

Limpiar los arenques y filetear el lomo, macerarlos en vinagre blanco con bayas de enebro, jarabe de arce, granos de mostaza y una pizca de sal durante dos horas. En un vaso mezclador o en la thermomix batir la pulpa de los mangos con el zumo…

recetas

Me parece que en Australia, uno de los dulces básicos de Semana Santa, son los bollos calientes. En mi familia, es el Bacalao a la Vizcaína. Cada Pascua, en particular, el Viernes Santo, este es el plato que todos esperábamos comer. Cuando crecíamos, la idea era que ese viernes en particular, debíamos ayunar todo el día y en la única comida principal que hacíamos, debíamos abstenernos de comer carne. El bacalao, al ser la primera comida de ese día, era algo que esperábamos con impaciencia.

En mis años de juventud, siempre asocié la Cuaresma y la Semana Santa como una época de sacrificio. Por eso teníamos que ayunar y abstenernos de carne los viernes, rezar más y confesarnos. Siempre tuve la idea de que parte del sacrificio era comer el plato de bacalao. No porque no fuera bueno. De hecho, pensaba que era tan delicioso, que los «mayores» (como solíamos llamar a los… uhmm… «mayores» de la familia) decidían servirlo pero sólo en cantidades muy pequeñas para atormentarnos. ¿Os imagináis estar todo el día en ayunas y sólo tomar una pequeña ración de este plato junto con una rebanada de tortilla española? Era una auténtica tortura.

tarta de queso la viña de san sebastián con dulce de leche

Me parece que en Australia, uno de los dulces básicos de Semana Santa, son los bollos calientes. En mi familia, es el Bacalao a la Vizcaína. Cada Pascua, especialmente el Viernes Santo, este es el plato que todos esperábamos con impaciencia. Cuando crecíamos, la idea era que ese viernes en particular, teníamos que ayunar todo el día y la única comida principal que hacíamos, era la abstención de carne. El bacalao, al ser la primera comida de ese día, era algo que esperábamos con impaciencia.

En mis años de juventud, siempre asocié la Cuaresma y la Semana Santa como una época de sacrificio. Por eso teníamos que ayunar y abstenernos de carne los viernes, rezar más y confesarnos. Siempre tuve la idea de que parte del sacrificio era comer el plato de bacalao. No porque no fuera bueno. De hecho, pensaba que era tan delicioso, que los «mayores» (como solíamos llamar a los… uhmm… «mayores» de la familia) decidían servirlo pero sólo en cantidades muy pequeñas para atormentarnos. ¿Os imagináis estar todo el día en ayunas y sólo tomar una pequeña ración de este plato junto con una rebanada de tortilla española? Era una auténtica tortura.