Caracteristicas de los monocitos

Caracteristicas de los monocitos

función de los monocitos

serie de libros (HAEMATOLOGÍA, volumen 27)ResumenEstudios anteriores se han ocupado de las características morfológicas, citoquímicas y funcionales de los monocitos de la sangre periférica humana, de los promonocitos humanos y de los monocitos de la médula ósea [5, 8], pero no se conocen bien las características de los fagocitos mononucleares de los pacientes con leucemia monocítica. En las formas agudas de leucemia, las células circulantes se consideran generalmente menos maduras que los monocitos de los individuos normales, como indica el término frecuentemente utilizado de «monoblasto». Sin embargo, queda por saber si esta opinión es correcta y si los monocitos de la sangre periférica de los pacientes con leucemia monocítica se dividen con más frecuencia que en los individuos normales. La presente contribución resume los hallazgos en 27 pacientes con leucemia monocítica aguda (LMA) y leucemia monocítica crónica (LMC); estos hallazgos se publicarán en detalle en otro lugar [3, 6].Palabras claveÍndice de etiqueta Actividad de la esterasa Actividad fagocítica Fagocito mononuclear Sangre periférica Monocito

neutrófilo

Los monocitos son un tipo de leucocito o glóbulo blanco. Son el tipo más grande de leucocitos y pueden diferenciarse en macrófagos y células dendríticas convencionales. Como parte del sistema inmunitario innato de los vertebrados, los monocitos también influyen en el proceso de inmunidad adaptativa. Existen al menos tres subclases de monocitos en la sangre humana en función de sus receptores fenotípicos.

Los monocitos tienen un aspecto ameboide y un citoplasma no granulado[1], por lo que se clasifican como agranulocitos. Con núcleos unilobulares, estas células son uno de los tipos de leucocitos mononucleares que albergan gránulos azurófilos. La geometría arquetípica del núcleo de los monocitos es elipsoidal; metafóricamente con forma de frijol o de riñón, aunque la distinción más significativa es que la envoltura nuclear no debe estar hiperbolizada en lóbulos. El contraste con esta clasificación se da en los leucocitos polimorfonucleares. Los monocitos componen entre el 2% y el 10% de todos los leucocitos del cuerpo humano y cumplen múltiples funciones en la función inmunitaria. Dichas funciones incluyen: la reposición de los macrófagos residentes en condiciones normales; la migración en un plazo aproximado de 8 a 12 horas en respuesta a las señales de inflamación procedentes de los focos de infección en los tejidos; y la diferenciación en macrófagos o células dendríticas para efectuar una respuesta inmunitaria. En un ser humano adulto, la mitad de los monocitos se almacenan en el bazo[2]. Éstos se transforman en macrófagos tras entrar en los espacios tisulares adecuados, y pueden transformarse en células espumosas en el endotelio.

linfocitos

Los monocitos son un tipo de leucocito o glóbulo blanco. Son el tipo más grande de leucocitos y pueden diferenciarse en macrófagos y células dendríticas convencionales. Como parte del sistema inmunitario innato de los vertebrados, los monocitos también influyen en el proceso de inmunidad adaptativa. Existen al menos tres subclases de monocitos en la sangre humana en función de sus receptores fenotípicos.

Los monocitos tienen un aspecto ameboide y un citoplasma no granulado[1], por lo que se clasifican como agranulocitos. Con núcleos unilobulares, estas células son uno de los tipos de leucocitos mononucleares que albergan gránulos azurófilos. La geometría arquetípica del núcleo de los monocitos es elipsoidal; metafóricamente con forma de frijol o de riñón, aunque la distinción más significativa es que la envoltura nuclear no debe estar hiperbolizada en lóbulos. El contraste con esta clasificación se da en los leucocitos polimorfonucleares. Los monocitos componen entre el 2% y el 10% de todos los leucocitos del cuerpo humano y cumplen múltiples funciones en la función inmunitaria. Dichas funciones incluyen: la reposición de los macrófagos residentes en condiciones normales; la migración en un plazo aproximado de 8 a 12 horas en respuesta a las señales de inflamación procedentes de los focos de infección en los tejidos; y la diferenciación en macrófagos o células dendríticas para efectuar una respuesta inmunitaria. En un ser humano adulto, la mitad de los monocitos se almacenan en el bazo[2]. Éstos se transforman en macrófagos tras entrar en los espacios tisulares adecuados, y pueden transformarse en células espumosas en el endotelio.

monocitos y macrófagos

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Los monocitos se forman en la médula ósea y se liberan en la sangre periférica, donde circulan durante varios días. Constituyen entre el 5% y el 10% de los glóbulos blancos circulantes en individuos sanos.

Los monocitos son probablemente más conocidos por su papel como fuerzas de reserva en el ejército. Algunos de ellos pueden ser llamados en caso de necesidad para formar los precursores de otros dos tipos de glóbulos blancos: los macrófagos tisulares y las células dendríticas.

Hasta hace poco, se consideraba que la función principal de los monocitos era detectar el entorno y reponer la reserva de macrófagos tisulares y células dendríticas, según fuera necesario. Ahora se sabe que los subconjuntos de monocitos tienen marcadores o etiquetas proteicas distintas en el exterior, y que estos subconjuntos también pueden comportarse de forma diferente.